Proyecto: Impulso al proceso de transición agroecológica con organizaciones de productores de Tomate bajo cubierta en la región del Alto Ricaurte - Departamento de Boyacá, incentivando la apropiación de prácticas sostenibles, seguimiento de la ruta para su fortalecimiento y evaluando la viabilidad del agronegocio

 

  • En los pintorescos municipios de Tinjacá y Sutamarchán, en el corazón de Boyacá, un programa piloto está marcando un hito en la historia agrícola de la región. Se trata del proyecto "Impulso al proceso de transición agroecológica con organizaciones de productores de tomate bajo cubierta en la región del Alto Ricaurte", ejecutado por la Corporación Agencia De Desarrollo Económico Local ADEL LOS DINOSAURIOS, con el apoyo del Programa de Desarrollo Rural con Enfoque Territorial (DRET II), de la Unión Europea, la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en colaboración estrecha con entidades locales y asociaciones de productores como ASOAGROPETIN y ASOROA, refleja un compromiso profundo con la promoción de un modelo de desarrollo agrícola que sea sostenible, económicamente viable y socialmente justo. A través de un enfoque integrador y participativo, ADEL Los Dinosaurios ha liderado este proyecto con el objetivo de mejorar no solo las prácticas agrícolas y la sostenibilidad ambiental en la región, sino también fortalecer las capacidades socio empresariales de las comunidades rurales, contribuyendo así a su bienestar económico y social.

     

    El proyecto piloto de transición agroecológica es un testimonio valioso de las posibilidades que la agroecología ofrece para el desarrollo rural.

 

  • Contexto:

     

    Objetivo del Proyecto

     

    Contribuir con la implementación de un piloto que incentive la apropiación de prácticas agroecológicas que promuevan la transición productiva en el cultivo de tomate bajo cubierta, evaluando la viabilidad y sostenibilidad del agronegocio, en la subregión del Alto Ricaurte en el Departamento de Boyacá.

     

    Objetivos Específicos

     

    ● Transferir capacidades a productores que integren organizaciones productivas de la cadena del tomate y se conviertan en referentes locales en la implementación y puesta en marcha de prácticas agrícolas sostenibles que generen valor agregado al producto.

     

    ● Fortalecer habilidades socio empresariales financieras y comerciales a organizaciones de productores, que generen sostenibilidad económica del agronegocio con la implementación de prácticas agroecológicas.

     

    Características sociodemográficas

     

    El pilotaje se desarrolló con dos actores fundamentales, en primera instancia con dos organizaciones locales ASOAGROPETIN y ASOROA, estas asociaciones, se caracterizan por su experiencia en cultivos tradicionales y agroecológicos, incluyendo tomate y hortalizas en sistemas bajo cubierta y al aire libre.

     

    Asimismo, se contó con la participación de 59 productores, 19 productores asociados a ASOAGROPETIN y 40 a ASOROA.

     

    Demografía: Los productores incluyeron tanto a hombres como mujeres campesinas activos en la producción agrícola, particularmente en el cultivo de tomate. La edad de los beneficiarios directos se concentró en el rango de 27 a 59 años, lo que indica una población económicamente activa y con potencial de contribuir significativamente a la economía local a través de prácticas agrícolas sostenibles.

     

    La inclusión de ambos géneros en el proyecto no solo fomenta la igualdad de oportunidades, sino que también enriquece el proceso de transición agroecológica con una amplia gama de perspectivas y experiencias, aumentando así las posibilidades de éxito y sostenibilidad a largo plazo de las prácticas agrícolas implementadas.

     

    Prácticas Productivas: Los beneficiarios se dedican principalmente al cultivo de tomate, aunque algunos registran actividades productivas más amplias que incluyen la agricultura en general. Esto refleja la diversidad productiva de la región y el potencial para expandir las prácticas agroecológicas a otros cultivos.

 

  • Identificación de las prácticas agrícolas actuales que realizan los productores vinculados a las organizaciones en sus las unidades productivas familiares, relacionadas con el establecimiento y sostenimiento del cultivo de tomate. El pilotaje dio inició con el diagnóstico de las prácticas agrícolas realizadas por los productores vinculados, particularmente en lo que respecta al cultivo de tomate, este reveló un panorama diverso y profundamente arraigado en tradiciones, al tiempo que mostró un potencial significativo para la transición hacia métodos más sostenibles y agroecológicos. Este proceso fue esencial para comprender los puntos de partida, las necesidades y las oportunidades de mejora en la producción de tomate, un cultivo vital para la región del Alto Ricaurte.

     

    Los productores, integrados en organizaciones como ASOAGROPETIN y ASOROA, mostraron una variedad de prácticas en el cultivo de tomate, incluyendo tanto métodos convencionales como la implementación de algunos esfuerzos hacia la agroecología. Aunque se reconoce que las prácticas predominantes se centraban en el uso de insumos químicos para fertilización y control de plagas, sistemas de riego tradicionales y técnicas de cultivo que, aunque efectivas en términos de productividad a corto plazo, plantean desafíos para la sostenibilidad del suelo y del ecosistema.

     

    También se observó, el uso de cultivos de cobertura y rotaciones en algunas unidades productivas, prácticas que contribuyen a la salud del suelo y pueden formar parte de una estrategia agroecológica más amplia.

     

    A través del análisis y seguimiento de estas prácticas, se destacó la presencia de un conocimiento profundo y una experiencia valiosa entre los productores, que constituyen una base sólida sobre la cual construir la transición hacia la agroecología. El proyecto se enfocó en identificar estas prácticas para:

     

    1. Diagnosticar las áreas de mejora: reconocer las prácticas que podrían modificarse o mejorarse para alinearse con principios agroecológicos, tales como la reducción en el uso de químicos y la adopción de métodos orgánicos de control de plagas y enfermedades.

     

    2. Capitalizar las prácticas sostenibles existentes: valorar y expandir las prácticas ya sostenibles que algunos productores implementan, como el manejo orgánico de suelos y el uso eficiente del agua.

     

    3. Fomentar la transferencia de conocimiento: promover el intercambio de experiencias y técnicas entre productores para acelerar la adopción de prácticas agroecológicas, apoyándose en los conocimientos tradicionales y en innovaciones sostenibles.

     

    La transición hacia prácticas agrícolas más sostenibles y agroecológicas implica no sólo la adopción de técnicas específicas sino también un cambio en la mentalidad y en el modelo de gestión del agronegocio. Esto se reflejó en la implementación de los pilotos de prácticas sostenibles, la producción y aplicación de insumos orgánicos, y la adaptación de estrategias de mercado para valorar y promover productos cultivados agroecológicamente.

     

    La identificación de las prácticas agrícolas sirvió como punto de partida crítico para este proyecto, proporcionando una base sobre la cual construir estrategias de intervención efectivas y sostenibles, orientadas a mejorar la sostenibilidad ambiental, económica y social del cultivo de tomate en la región. Al hacerlo, el proyecto no solo buscó mejorar las condiciones actuales de producción sino también asegurar un futuro más verde y próspero para las generaciones futuras.

 

  • Implementación del piloto de impulso a la generación de prácticas agrícolas sostenibles, mediante el proceso de transición agroecológica (reducir, sustituir, rediseñar, reconectar y reestructurar) con mecanismo para la diferenciación productiva de las organizaciones identificadas y lograr un sello distintivo – registro como negocio verde: Busca avanzar en la gestación y consolidación de diversos procesos que coadyuvan a la mejora y desarrollo del sector rural de la Subregión, mediante el fortalecimiento de encadenamientos productivos hortofrutícolas y lacteos, promoción de estrategias de seguridad alimentaria, formalización de bienes rurales y conservación de los activos de producción.

     

    La implementación del piloto en la subregión del Alto Ricaurte se realizó mediante un enfoque holístico y estratégico que abarcó varios aspectos fundamentales de la agroecología: reducir, sustituir, rediseñar, reconectar y reestructurar las prácticas agrícolas. Este enfoque buscó no solo mejorar la sostenibilidad ambiental de las prácticas agrícolas sino también fortalecer las capacidades de las organizaciones productivas y posicionar sus productos en el mercado bajo un sello distintivo que refleje su compromiso con la sostenibilidad, apuntando al registro como negocio verde.

     

    Reducir

     

    El proyecto se enfocó en reducir el uso de insumos químicos dañinos al medio ambiente y a la salud humana. Esto implicó la implementación de prácticas de manejo integrado de plagas (MIP) y el uso de fertilizantes orgánicos, promoviendo técnicas que minimizan la dependencia de productos químicos sintéticos. La reducción no solo se limitó a insumos, sino también al uso eficiente del agua a través de sistemas de riego mejorados que disminuyen el desperdicio de recursos hídricos.

     

    Sustituir

     

    Sustituir prácticas y materiales no sostenibles por alternativas ecológicas fue otro pilar importante. Se introdujo la producción y aplicación de biopreparados y biofertilizantes, aprovechando recursos locales y conocimientos tradicionales para desarrollar insumos que sustituyeran los productos químicos. Esto incluyó la elaboración de compost y la implementación de técnicas de biocontrol para manejar plagas y enfermedades.

     

    Rediseñar

     

    Rediseñar las prácticas agrícolas implicó adoptar un enfoque sistémico que considera la granja como un ecosistema interconectado. Se promovió la diversificación de cultivos, incluyendo la rotación, para mejorar la salud del suelo y reducir la presión de plagas y enfermedades. El diseño de los sistemas productivos también consideró la conservación de la biodiversidad y el fomento de servicios ecosistémicos.

     

    Reconectar y Reestructurar

     

    Reconectar a los productores con su entorno natural y con los consumidores fue crucial. Se fomenta una mayor conciencia sobre el valor de las prácticas sostenibles y se establecieron vínculos más fuertes con los mercados locales a través de la venta directa y ferias de productores, promoviendo el valor añadido de los productos agroecológicos. Reestructurar implicó cambiar la organización interna de las producciones y las relaciones comerciales para apoyar una economía más verde y justa.

     

    Es así, como la implementación de este enfoque permitió reconocer resultados significativos en torno al proceso de transición agroecológica. Entre estos la vinculación de 59 beneficiarios, de los cuales, 12 asumieron el reto de apropiar e implementar las prácticas aprendidas en futuras cosechas.

     

    Por otro lado, el trabajo desarrollado en las huertas se convirtió en una estrategia pedagógica de apropiación de prácticas agroecológicas, no solo aplicables al tomate sino a cualquier tipo de cultivo.

     

    De esta manera, el fortalecimiento de las huertas caseras fue un valor agregado del pilotaje al promover la participación de cualquier tipo de población, el desarrolló habilidades no solo para el cultivo sino también de gestión como la planificación, organización y el refuerzo redes de trabajo colaborativo familiares y comunitarias.

     

    aprendizajes de las ECAS

     

    Uno de los logros alcanzados durante el proyecto fue el pilotaje de la ruta de transición agroecológica para el cultivo de tomate bajo cubierta, sobre una base holística que integra dimensiones técnicas, operativas y financieras. Dicha ruta está diseñada para asegurar que las prácticas agrícolas no solo sean sostenibles desde el punto de vista ambiental, sino también viables económicamente y eficientes en términos operativos. A continuación, se describe detalladamente la ruta de transición, argumentando su importancia y beneficios para los agricultores.

     

    Dimensión Operativa

     

    Implementación de Infraestructura de Bajo Impacto Ambiental: la transición comienza con la adaptación o instalación de infraestructura para el cultivo bajo cubierta que minimiza el impacto ambiental. Esto incluye naves de cultivo diseñadas para optimizar el uso de la luz natural y sistemas de captación de agua de lluvia para riego, reduciendo la dependencia de recursos externos, asimismo, el control de plagas.

     

    Optimización de Recursos Hídricos: la implementación de sistemas de riego por goteo y microaspersión, que permiten una distribución precisa del agua, reduciendo el consumo y minimizando la pérdida por evaporación. La recolección de aguas pluviales complementa estas prácticas, asegurando un uso eficiente del agua.

     

    Uso de Semillas nativas y Resistentes: se requiere la priorización del uso de semillas o plántulas orgánicas y variedades de tomate resistentes a enfermedades, lo que disminuye la necesidad de tratamientos fitosanitarios y mejora la resiliencia del cultivo frente a condiciones adversas.

     

    Dimensión técnica: Adecuación del suelo: se requiere el reconocimiento de las condiciones iniciales de suelo a través de estudios que permitan identificar sus características químicas y biológicas.

     

    Manejo Integrado de Plagas (MIP): la adopción de MIP permite el uso de estrategias biológicas, mecánicas y culturales para controlar plagas, reduciendo significativamente la necesidad de insumos químicos. La introducción de enemigos naturales de las plagas, como insectos beneficiosos, y el uso de trampas y barreras físicas, son componentes claves.

     

    Técnicas de Fertilización Orgánica: la elaboración y aplicación de compost, biofertilizantes y abonos verdes enriquecen el suelo, mejorando su estructura y fertilidad. Esto promueve un sistema radicular más sano y plantas más vigorosas Dimensiones Financieras

     

    Modelos de Costeo y Presupuestación: la transición requiere una reevaluación de los modelos de costeo, considerando las inversiones iniciales en infraestructura sostenible y la adquisición de insumos orgánicos. La elaboración de presupuestos detallados ayuda a los agricultores a planificar sus finanzas, considerando los ciclos de producción y los posibles ingresos por la venta de productos orgánicos.

     

    Acceso a Financiamiento y Subvenciones: Identificar fuentes de financiamiento especializadas en agricultura sostenible, incluyendo préstamos con condiciones favorables y subvenciones para la transición agroecológica, es fundamental. Estos recursos pueden aliviar la carga financiera inicial, permitiendo a los agricultores invertir en tecnologías y prácticas sostenibles.

     

    Desarrollo de Mercados y Estrategias de Comercialización: La creación de alianzas con mercados locales, tiendas especializadas y restaurantes que valoran productos orgánicos y sostenibles abre nuevos canales de comercialización. La implementación de estrategias de marketing que resalten los valores ambientales y sociales de los productos agroecológicos puede aumentar su demanda y, por ende, mejorar los márgenes de ganancia.

     

    Otro de los resultados alcanzados por el proyecto fue el ejercicio de costeo de producción de tomate orgánico, siendo un punto de comparación con el cultivo tradicional. Dentro de las diferencias más significativas se encuentran:

     

    ● El costo de los insumos de tomate orgánico es menor respecto al tomate tradicional, al minimizar la compra de productos químicos.

     

    ● Respecto al costo de mano de obra en la producción de tomate orgánico se identificó que es mayor, atendiendo a la construcción de biofábrica y la producción de los biopreparados en relación con el tomate tradicional.

     

    ● Asimismo, el pilotaje permitió evidenciar que el tomate orgánico tiene una mayor resistencia a los períodos de altas temperaturas y sequías, como resultado de la incorporación constante de microorganismos y biopreparados. También se observó un menor tiempo de cosecha.

     

    Pese a los grandes esfuerzos y logros alcanzados, es relevante mencionar que el proceso de transición agroecológica desarrollado durante el pilotaje no cumplió con todas las condiciones establecidas por la norma para ser considerado como una producción 100% orgánica. Algunas de las variables que afectaron dicho resultado hacen parte de un ejercicio de largo aliento de transformación del uso del suelo, el agua y de prácticas socialmente arraigadas.

     

    Dentro de los factores que afectaron la producción se reconoce:

     

    ● El manejo y uso de aguas en la mayor parte del pilotaje provenía de la recolección de aguas lluvias, pero en la época de sequía fue necesario el riego con fuentes naturales circundantes a las zonas de siembra, las cuales en algunos casos contenían residuos químicos de otras plantaciones.

     

    ● Otro factor determinante en el proceso de transición agroecológica, son las características iniciales del suelo, para futuras implementaciones se requiere el desarrollo de muestras de suelo que permitan conocer las condiciones iniciales del terreno, para desarrollar procesos de regeneración de la biota y de los nutrientes, acciones que requieren de la apropiación de prácticas y tiempo para su implementación.

     

    ● Otro elemento decisivo en el proceso de transición agroecológica es la apropiación de técnicas de manejo de plagas de acuerdo con las necesidades del cultivo. Una de las afectaciones más significativas fue la aparición de nematodos durante la suspensión del convenio causando la pérdida del 50% de la cosecha de tomate.

     

    Lo anterior, permite concluir que el proceso de transición agroecológica es una puesta de transformación ambiental, que requiere de la articulación de saberes previos y procesos de innovación ambientalmente sostenibles. Así como de transformaciones profundas en las prácticas más respetuosas con el medio ambiente y económicamente viables a largo plazo.

 

  • ● Priorización de necesidades y adaptación del modelo de agronegocio para desarrollar el proceso de transición agroecológica. Las sesiones de trabajo grupales con las organizaciones productivas en la subregión del Alto Ricaurte revelaron aspectos fundamentales sobre las necesidades y expectativas en torno a la transición hacia prácticas agrícolas sostenibles y la adaptación del modelo de agronegocio. Estas sesiones, diseñadas para fomentar la participación de los productores y demás grupos de interés permitieron recabar información valiosa para el diseño e implementación del proyecto.

     

    A continuación, se detallan de forma descriptiva y argumentada los hallazgos más significativos obtenidos durante estos encuentros.

     

    Identificación de Necesidades de Capacitación

     

    Una de las primeras necesidades identificadas fue la capacitación en técnicas agroecológicas y sostenibles. Los productores expresaron su interés en aprender métodos orgánicos de control de plagas y enfermedades, así como prácticas de conservación del suelo y manejo del agua que pudieran mejorar la productividad de sus cultivos de tomate bajo un enfoque sostenible. Esto reflejó un reconocimiento por parte de la comunidad agrícola de la importancia de adoptar prácticas más respetuosas con el medio ambiente y económicamente viables a largo plazo.

     

    Necesidad de Innovación y Tecnología

     

    Se encontró una demanda significativa por innovaciones tecnológicas y acceso a herramientas que faciliten la transición agroecológica. Los productores mostraron interés en sistemas de riego eficientes, energías renovables, y tecnologías para la producción y aplicación de insumos orgánicos. La incorporación de estas tecnologías fue vista como un medio para aumentar la eficiencia, reducir costos y minimizar el impacto ambiental de las actividades agrícolas.

     

    Desarrollo de Mercados y Canales de Comercialización

     

    Otro hallazgo crucial fue la necesidad de desarrollar mercados y canales de comercialización para los productos agroecológicos. Los productores y organizaciones resaltaron la importancia de identificar y acceder a mercados que valoren las prácticas sostenibles y estén dispuestos a pagar un precio justo por productos de mayor calidad ambiental y social. Esto implicaba también la necesidad de trabajar en la diferenciación de productos y en estrategias de marketing que resalten los valores ecológicos y sociales de la producción agroecológica.

     

    Estructuración de Redes de Apoyo y Colaboración

     

    Se evidenció la importancia de fortalecer las redes de colaboración entre productores, organizaciones, entidades gubernamentales y otros actores relevantes. La creación de estas redes se consideró esencial para compartir conocimientos, experiencias y recursos que faciliten la transición hacia la agroecología. La cooperación entre diferentes actores fue vista como una herramienta clave para superar barreras técnicas, económicas y logísticas en el proceso de transformación productiva.

     

    Adaptación de Modelos de Negocio

     

    Finalmente, se destacó la necesidad de adaptar los modelos de negocio existentes para incorporar principios de sostenibilidad y responsabilidad social. Esto incluía la integración de criterios ambientales en la toma de decisiones, la reevaluación de cadenas de suministro, y la implementación de prácticas justas de empleo y comercio.

     

    Los productores y organizaciones manifestaron su interés en modelos de negocio que no solo sean ambientalmente sostenibles, sino también económicamente viables y socialmente inclusivos. Estos hallazgos reflejan una comprensión profunda por parte de las comunidades agrícolas de los desafíos y oportunidades que presenta la transición hacia la agroecología.

     

    La implementación de las acciones derivadas de estos encuentros promete no solo mejorar la sostenibilidad y eficiencia de las prácticas agrícolas locales, sino también fortalecer el tejido social y económico de la región, marcando un camino hacia un futuro más verde y justo.

 

  • ● Generar espacios comerciales de integración con potenciales aliados comerciales que reconozcan y pongan en valor el proceso de transición agroecológica y registro como negocios, para generar sostenibilidad y permanencia del proceso para ser replicado con otras organizaciones locales La generación de espacios comerciales de integración con potenciales aliados comerciales fue una estrategia clave para valorar el proceso de transición agroecológica y el registro como negocios verdes, contribuyendo así a ver procesos posibles para la sostenibilidad y permanencia de estas prácticas. A través de la creación de estos espacios, se buscó no solo mejorar las oportunidades económicas para los productores involucrados, sino también fomentar un modelo de producción y consumo que pudiera ser replicado y adoptado por otras organizaciones locales.

     

    A continuación, se describen estos espacios de integración y se argumenta su importancia y efectividad.

     

    Acuerdos con Restaurantes y Tiendas Especializadas

     

    Se realizaron acercamientos con restaurantes y tiendas especializadas interesados en ofrecer productos sostenibles a sus clientes como el PAE y CENCOSUD. Estos aliados comerciales, al valorar la calidad y el impacto ambiental de los productos que ofrecen, se convirtieron en embajadores de los principios agroecológicos, contribuyendo a la sensibilización de un segmento más amplio del mercado.

     

    Certificaciones y Sellos Distintivos

     

    En el proyecto de transición agroecológica en el Alto Ricaurte, la meta de adquirir certificaciones y sellos distintivos no se logró en su totalidad. Aunque inicialmente se esperaba que estas certificaciones validarán las prácticas sostenibles de los productores y abrieran puertas a nuevos mercados, incluidos nichos de alta gama y oportunidades de exportación, varios obstáculos impidieron alcanzar estos objetivos.

     

    El proceso de certificación demostró ser especialmente complejo, lo que presentó desafíos significativos para los pequeños productores, que a menudo carecen de los recursos y la infraestructura necesarios para cumplir con las estrictas normativas requeridas.

     

    A pesar de estos retos, el proyecto logró fomentar una mayor conciencia sobre la importancia de la agroecología en la comunidad local, destacando la sostenibilidad y los beneficios ambientales de las prácticas agrícolas responsables. Este enfoque contribuyó a reforzar el apoyo comunitario y el reconocimiento local, aunque las certificaciones formales no se materializan completamente.

 

  • Conclusiones: Los cambios positivos que ha traído el proyecto han sido palpables. Los productores aumentaron sus conocimientos sobre prácticas agroecológicas, y además se han fortalecido las capacidades de las asociaciones.

     

    Desde la adopción de biopreparados en lugar de pesticidas, hasta la implementación de técnicas de manejo de suelos más amigables con el medio ambiente, los productores están dando pasos firmes hacia una agricultura más sostenible. Se destaca la participación de las mujeres, que representaron el 49% de beneficiarios del proyecto, sobre todo en el manejo y la gestión de las huertas caseras con métodos orgánicos, impactando positivamente la salud y la soberanía alimentaria de las familias de los municipios priorizados.

     

    “Estamos haciendo una transformación de agricultura convencional a una agricultura ecológica, una agricultura limpia, orgánica, con unos procesos de biopreparados, de insumos, estamos interesados en cambiar la forma de trabajo, la forma de producción a una que sea una agricultura sana, que sea amigable con el medio ambiente, que sea buena para la salud de los trabajadores, de los operarios y finalmente que el producto sea de calidad, un tomate sin tanta carga química porque necesitamos consumir comida buena”, afirmó Pablo Pita, uno de los beneficiarios del proyecto, productor de la Asociación ASOAGROPETÍN en Tinjacá, Boyacá.

     

    Más de 25 familias se han beneficiado directamente con la implementación de huertas caseras con métodos orgánicos y cultivos bajo cubierta en transición. Estas familias no solo están produciendo alimentos más saludables, sino que también están contribuyendo a la conservación del medio ambiente y la biodiversidad.

     

    En la presentación de resultados del proyecto el martes 23 de abril en las oficinas de ADEL Dinosaurios, estuvo presente la Secretaria de Agricultura de Boyacá, Catherine Piza, reiteró su apoyo a este piloto, y afirmó que espera que se pueda replicar en todo el departamento: “estamos empezando y sabemos que será un camino largo, pero estamos muy dispuestos a que la preservación de los recursos naturales del agua y del suelo sean lo más importante para el desarrollo de la producción agropecuaria en el departamento de Boyacá”.

     

    Este proyecto piloto no solo es un modelo a seguir para la región, sino que también es un llamado a la acción para apoyar a nuestros agricultores y garantizar la disponibilidad de alimentos de calidad para todos. La transición hacia una agricultura más sostenible es fundamental para construir un futuro verde y lleno de oportunidades.

 

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